Es un sistema de posicionamiento global (GPS) para el seguimiento de agresores que han cometido delitos sexuales y están en libertad condicional. El objetivo es reducir la reincidencia delictiva y el incumplimiento de la pena.
Cada infractor es controlado por una tobillera electrónica permanente, una unidad de seguimiento personal (PTU) que se lleva en la cintura y una unidad base para cargar las baterías diariamente.
Además, los infractores son supervisados por los agentes de libertad condicional para garantizar:
1) una evaluación psicológica obligatoria;
2) exámenes poligráficos al menos una vez al año;
3) limitaciones de acceso a las víctimas actuales y tipos de víctimas;
4) limitaciones de acceso a determinados lugares de riesgo (escuelas, guarderías y parques);
5) notificación a la comunidad a través del registro de agresores sexuales;
6) restricciones para realizar viajes;
7) visitas de contacto a domicilio por parte de los agentes de libertad condicional;
8) pruebas de drogas;
9) verificación y restricciones de empleo.