Es un programa aplicado en Estados Unidos en los años setenta para sensibilizar a los adolescentes, basado en visitas a instituciones del sistema penitenciario. La intervención propone experiencias de tipo confrontativo (“scared straight”).
El programa fue objeto de una intensa atención y cobertura por parte de la opinión pública norteamericana, especialmente tras ser objeto de un documental televisivo que ensalzaba sus supuestos efectos positivos en las trayectorias delictivas de los jóvenes participantes en el programa.