Una evaluación de impacto encontró que, al analizar a los participantes de cada uno de los programas con el conjunto de otros presos que no participaron en ningún programa, no hubo cambio en los niveles de reincidencia a lo largo de los 5 años posteriores a la salida de prisión. Esto indico que la mera participación en un programa religioso, más o menos intensivo, por sí solo, no es capaz de provocar resultados positivos [1].
Al analizar la diferencia entre los participantes del programa más intensivo y un grupo pareado de presos en el programa menos intensivo, el estudio identificó una caída en la reincidencia del 34% en el primer año, 29% en el segundo, 22% en el tercero, 16% en el cuarto y 14% en el quinto.
Al analizar un grupo específico de reclusos que migraron del programa más ligero (programa de estudio) al programa más intenso religiosamente (programa de rehabilitación de Torá) en comparación con los que permanecieron en el programa más ligero, los que cambiaron de rumbo tuvieron una reducción del 17 % en la reincidencia en el primer año, 10% en el segundo, 9% en el tercero, 17% en el cuarto y 18% en el quinto.
Por ello, los autores concluyen que dependiendo del nivel de intensidad la intervención religiosa es capaz de reducir la reincidencia delictiva.
La evaluación del programa utilizo la técnica de emparejamiento por puntaje de propensión (Propensity Score Matching), realizado sobre la base de todas las personas que pasaron por el sistema penitenciario israelí entre 2004 y 2012 (N = 57.764). Se creo un grupo de control con características lo más similares posible entre los que eran judíos (N = 24,252) y los 6511 que participaron en el programa de Estudio de Torá y los 524 que participaron en el Programa de Rehabilitación de Torá y 1288 que participaron en ambos programas.