Una evaluación de impacto evidenció que, incluso con el aumento del consumo de bebidas alcohólicas por parte de la población, los índices de delincuencia registraron un incremento estadísticamente insignificante en comparación con los índices anteriores a la aplicación de la Política del Alcohol.
Hubo un aumento del 3%-5% en las tasas de costos asociados al abuso de alcohol (agresión, agresión en residencias y lugares públicos y alteración del orden público), pero este resultado no tuvo un impacto estadísticamente significativo.
Además, se redujeron en más de un 10% los índices de robos, disturbios domésticos y violaciones, y en un 7% los de violencia doméstica. Sin embargo, solo el índice de alteración de la paz doméstica tuvo un impacto estadísticamente significativo. No hubo impacto en la prevalencia de las llamadas de emergencia.
Los autores concluyen que una reducción radical en el precio de las bebidas alcohólicas y un incremento de su consumo no necesariamente llevan a consecuencias dañinas en la violencia interpersonal.
El estudio tenía un diseño experimental con una muestra de 86 microáreas del área metropolitana de Helsinki. Las poblaciones que recibieron la intervención oscilaban entre 486 y 36.522, con una media de 10.981, y se basaban en la división administrativa de los municipios. El estudio se realizó entre 2002 y 2005.