Es una estrategia de supervisión comunitaria que aplica castigos justos y rápidos por violaciones de la libertad condicional. El objetivo es reducir la reincidencia entre individuos de riesgo alto a medio y disminuir los costos de encarcelamiento.
La intervención incluye monitoreo intensivo, pruebas de drogas aleatorias y aplicación de castigos por violaciones, como el retorno a la prisión. Inicialmente, las pruebas de drogas ocurren dos veces por semana o de 4 a 6 veces al mes, pero a medida que las pruebas muestran resultados negativos para el uso de drogas, la frecuencia se reduce.