Es una estrategia del FBI contra las bandas. El objetivo es reducir la delincuencia violenta en las comunidades, identificando y desmantelando grupos violentos mediante la colaboración de agentes federales, analistas especializados y policías.
La estrategia consiste en vigilar a los miembros de la banda durante aproximadamente un año mediante cámaras, escuchas telefónicas, testigos y confesiones para localizar a los líderes de la organización. Tras el desmantelamiento de la banda, la intervención ofrece servicios de asistencia y urbanización a la comunidad, así como un evento comunitario para concienciar sobre la violencia de las bandas.