Una evaluación de impacto evidenció que la intervención tuvo resultados estadísticamente significativos en la reducción del número medio de días hasta una nueva detención (441,7 días para los participantes del grupo de tratamiento y 254,1 días para los participantes del grupo de control). Sin embargo, a lo largo de un período de cuatro años, no se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre los grupos de tratamiento y de control en la probabilidad de cualquier contacto oficial con la policía.
El estudio tenía un diseño cuasi experimental con una muestra total de 330 jóvenes, de los cuales 164 recibieron la intervención y 166 participaron en el grupo de control [1].