Una evaluación de impacto evidenció que los adolescentes que participaban en el programa tenían una probabilidad significativamente menor de reincidir y cometer un nuevo delito o cumplir condena en prisión, en comparación con el grupo de control, que no recibió la intervención [1].
El estudio tuvo un diseño cuasi experimental en el que los participantes eran jóvenes enviados por el juzgado del Condado de Clarke, Washington. El grupo de intervención de 106 jóvenes se comparó con una muestra de datos históricos de 98 jóvenes. La muestra de datos históricos estaba conformada originalmente por 110 jóvenes que formaban parte del sistema de justicia juvenil y el sistema de salud mental. La muestra era predominantemente blanca (88%) y masculina (72%) con una edad media de 15,4 años [1].