Es un programa contra los grupos violentos para reducir la violencia letal en determinadas comunidades con altos indices de violencia.
Hay cinco estrategias para su aplicación:
1) la movilización de la comunidad, con la participación de los residentes locales y las organizaciones sociales;
2) la intervención social, dirigida a jóvenes vulnerables con riesgo unirse a las bandas. Esta etapa incluye el asesoramiento familiar, la derivación a servicios especializados en el tratamiento de los consumidores de drogas, actividades de formación profesional y programas de educación o recreación;
3) la oferta de oportunidades sociales, teniendo en cuenta la edad y las necesidades individuales de los jóvenes implicados en las bandas. Los que se acercan a la adultez reciben formación profesional para acceder al mercado laboral y escuelas alternativas o asesoramiento familiar;
4) la supresión, que implica la vigilancia, la detención y/o la libertad condicional para prevenir comportamientos violentos, pero también implica una mayor comunicación entre los proveedores de servicios sociales y la policía;
5) el cambio organizativo y el desarrollo de agencias y grupos locales, con un trabajo integrado y de colaboración entre los servicios del programa y los jóvenes ex miembros de bandas que se ofrecen como voluntarios en el programa.