Es un programa para el monitoreo intensivo de los conductores con antecedentes de condena por delitos asociados con la embriaguez al volante. El objetivo es reducir la reincidencia y fomentar la abstinencia.
Se aplican las siguientes pruebas intensivas, entre otras:
1) pruebas de alcoholemia, dos veces al día;
2) tobilleras que monitorean el consumo de alcohol;
3) dispositivos de bloqueo de encendido;
4) prueba de orina.
El incumplimiento de las pruebas o los resultados con presencia de sustancias pueden resultar en una orden de arresto o en la revocación de la libertad condicional.