Es un programa gubernamental orientado a regular los nuevos estándares de seguridad en la construcción de viviendas. El objetivo es reducir el riesgo de delitos contra la propiedad, como el robo y hurto de automóviles en entornos residenciales, mediante el uso de medidas de autoprotección en todas las casas recién construidas.
Las principales acciones de este tipo de intervención se enfocan en construcciones que deben usar cerraduras certificadas contra robo y ventanas anti robo en las áreas vulnerables de la casa. Adicionalmente, el programa se refuerza con acciones complementarias; por ejemplo, la obtención de permiso de edificación de un inmueble se emite solo si se cumplen los requisitos de seguridad.