Una evaluación de impacto no indicó ninguna diferencia estadística, en comparación entre los infractores que participaron en el programa y los que no recibieron la intervención, en los índices de delitos (delitos violentos, tráfico de drogas, delitos contra la propiedad y delitos sexuales), ni en el primer nuevo delito ni en el tipo de delito. Sin embargo, hubo una probabilidad estadísticamente significativa de que el grupo de tratamiento se hubiera fugado del sistema penitenciario, hubiera sido detenido o hubiera asistido a audiencias por infracciones técnicas en comparación con el grupo de control [1].