Una evaluación del impacto evidenció que los tribunales de violencia doméstica de Nueva York redujeron de forma estadísticamente significativa el tiempo de procesamiento de los casos para el grupo de tratamiento, en comparación con el grupo de control. Las evidencias sugieren que los tribunales de violencia doméstica no afectaron el comportamiento del infractor [1].
El estudio tenía un diseño cuasi experimental, con un tamaño de muestra total de 17.547 casos: 8.689 de ellos, tratados (en 24 tribunales especializados) y 8.858, de control (en 24 tribunales no especializados) [1].