Es una intervención policial centrada en reducir los signos físicos y sociales de la delincuencia en los barrios vulnerables, con el objetivo de romper el ciclo de victimización y aumentar la seguridad.
El departamento de policía trabajó junto con representantes del gobierno municipal para abrir expedientes contra zonas con altos índices de incidentes, detenciones por tráfico de drogas y quejas de la comunidad. Los agentes se pusieron en contacto con los residentes y los propietarios para aclarar sus derechos y deberes, así como para brindar asesoramiento sobre medidas sencillas de prevención de la delincuencia a fin de aumentar la confianza en la labor policial y en la misión de limpieza de la zona conflictiva.