Es un experimento para evaluar el impacto de la recopilación de datos mediante la tecnología de seguimiento automático de vehículos policiales en la eficacia policial para reducir y prevenir la delincuencia. La intervención asocia la tecnología instalada en los vehículos con la estrategia policial de puntos calientes para rastrear la presencia policial durante las patrullas y acciones en las calles.
Los datos de localización de los vehículos se envían a los mandos, que analizan la distribución de los recursos policiales en las distintas zonas de la ciudad para garantizar la reorientación de los agentes de policía hacia los lugares donde es más necesario prevenir la actividad delictiva.