Se trata de un programa de instalación de cámaras de videovigilancia (CCTV) en centros urbanos con concentración de actividades económicas nocturnas y un movimiento relativamente elevado de peatones y vehículos.
El objetivo principal es prevenir la delincuencia y el desorden en las zonas de intervención. Las cámaras funcionan las 24 horas del día los 365 días del año. Cualquier registro de actividad delictiva captado por las cámaras se remitía para intervención policial.