Es una estrategia policial que se lleva a cabo en puntos calientes para acercarse a los sospechosos a partir del supuesto de que el individuo está cometiendo o está a punto de cometer un delito. El objetivo es prevenir y reducir el crimen en áreas con altos índices de criminalidad. Durante el acercamiento, los policías realizan una serie de preguntas y evalúan la posesión o no de armas o sustancias ilegales.
Evaluaciones de impacto
Una evaluación de impacto evidenció que la intervención estaba asociada a reducciones estadísticamente significativas de la probabilidad de delitos no relacionados con el tráfico (incluidos agresiones, delitos relacionados con drogas, delitos relacionados con armas de fuego y robos) en tres de los cinco distritos de Nueva York [1].
Refrencia bibliográfica
[1] Weisburd, D., Wooditch, A., Weisburd, S., & Yang, S. M. (2016). Do stop, question, and frisk practices deter crime? Evidence at microunits of space and time. Criminology & Public Policy, 15(1), 31-56. https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/1745-9133.12172