Se trata de una intervención combinada de dos estrategias policiales en zonas residenciales con altos índices de delincuencia: enfoque de resolución de problemas y patrullaje selectivo. El objetivo es mejorar la percepción del accionar policial por parte de los civiles y estimular la práctica policial de procedimientos justos.
El enfoque de resolución de problemas consta de cuatro componentes:
1) identificación y selección del problema;
2) análisis y comprensión del problema;
3) intervención orientada al problema; y
4) evaluación del impacto del problema.
Los agentes de policía deben desarrollar estrategias de intervención en colaboración con las partes interesadas de la comunidad y llevar a cabo actividades como visitas a domicilio, cuestionarios, observación de zonas de alta violencia (en persona o mediante vigilancia por video) y entrevistas con comerciantes y residentes.
El patrullaje selectivo, por su parte, consiste en aumentar las horas asignadas a las zonas consideradas peligrosas durante los períodos de mayor actividad delictiva. Los agentes tienen instrucciones de ser visibles durante los patrullajes y de registrar todas las interacciones y actividades, como el patrullaje a pie, la elaboración de informes y la relación con los residentes locales.