Es un programa para reducir el consumo de alcohol y drogas en jóvenes, y para mejorar condiciones generales de salud y bienestar.
La intervención utiliza el modelo de imagen-conducta, según el cual el uso de imágenes positivas puede motivar cambios en hábitos de riesgo para la salud. Invita a los participantes a definir objetivos para aumentar la actividad física, tener una alimentación saludable, manejar el estrés, etc.
Las actividades del programa incluyen el uso de encuestas de imagen conductual autoadministradas, y breves entrevistas con especialistas en acondicionamiento físico para establecer objetivos y entregar recomendaciones.