Es un tratamiento con un enfoque conductual para familias con problemas de abuso de drogas y que están sujetas a la supervisión de instituciones de protección infantil. El objetivo es reducir el maltrato infantil, mejorar las habilidades parentales, reducir el consumo de drogas y los síntomas psicopatológicos, y prevenir la separación institucional de los padres y los niños/as.
El tratamiento se realiza de manera flexible, a través de visitas domiciliarias, reuniones en centros comunitarios, escuelas y/o refugios, para que los padres tengan mayores posibilidades de participar en el proceso y lograr buenos resultados.
El equipo del programa es responsable, junto a las instituciones de protección infantil, de evaluar si los adultos responsables están siguiendo el plan de intervención, y logrando un mayor bienestar y una mayor seguridad y protección para los niños/as. El equipo está disponible para ofrecer atención en un régimen de 24 horas al día, por un tiempo mínimo de 12 meses.