Es un programa escolar con enfoque cognitivo-conductual para ampliar la capacidad de los adolescentes, desde el sexto hasta el octavo año, para controlar sus emociones.
Se aplican dos estrategias: desarrollo de habilidades de afrontamiento cognitivas y de relajación, y desarrollo de habilidades sociales. Los estudiantes aprenden métodos de relajación, cambio de actitud y cómo usar estas habilidades para controlar los sentimientos de ira.