Es una política pública basada en el Decreto 1489, que determina la aplicación del horario de verano anual en Chile. El huso horario se ajusta para que la hora de la luz del día coincida con una mayor proporción de tiempo dedicado a las actividades laborales y escolares. De este modo, se intenta facilitar las actividades rutinarias de la población y generar un ahorro en el consumo de energía.
En los últimos 12 años, las cuestiones de seguridad pública se han tenido en cuenta en las decisiones de ajuste de los husos horarios, de modo que la hora en que la gente regresa a sus casas (viniendo del trabajo o de la escuela) coincida con las últimas horas de luz del día, con la intención de contribuir a reducir la delincuencia en los espacios públicos.