Es un programa que consiste en la instalación de portones y puertas de seguridad con alto nivel de resistencia en el acceso a callejones o pasajes, con el objetivo de reducir los delitos en espacios comunes en zonas residenciales. La iniciativa permite el acceso únicamente a los residentes locales, quienes operan con una copia de la llave de acceso.
El proceso de planificación y otorgamiento de permisos oficiales para instalar las puertas puede demorar hasta un año, considerando además que el permiso debe ser aprobado por todos los residentes vinculados con la instalación. Asimismo, si el callejón es una vía pública estructural y con doble tránsito, el uso de este tipo de intervención puede verse prohibido.