Se trata de un programa para monitorear a familias de adolescentes de 12 a 14 años, a fin de prevenir el consumo de tabaco y alcohol.
El programa fomenta la comunicación entre los miembros de la familia, centrándose en características generales (supervisión, habilidades de comunicación) y específicas (reglas familiares para el consumo de tabaco y alcohol, influencias de los medios de comunicación y de los pares).
Las familias reciben cuatro folletos educativos y participan en discusiones semanales con educadores de salud, a través del contacto telefónico, en función del contenido expuesto en los textos.