Este programa consiste en la instalación de barreras de tránsito y control de acceso permanentes en vecindarios de alta criminalidad de la ciudad de Los Ángeles y tiene como objetivo principal reducir la violencia de pandillas y los homicidios en zonas determinadas.
La principal intervención consistió en el cierre de calles para control de acceso, aunque en el primer año esto se combinó con niveles más intensivos de vigilancia en los espacios próximos a la intervención. Este fue uno de los primeros programas en el país en utilizar esta estrategia para el control del delito.