Se trata de una estrategia de prevención de la delincuencia en las paradas de autobús que tiene como objetivo reducir la incidencia de la delincuencia en zonas con altos índices de criminalidad.
La intervención es ejecutada por equipos de dos policías uniformados, que tienen instrucciones de mantener la visibilidad de su patrullaje en las zonas designadas y de intervenir en las infracciones y comportamientos delictivos. Los agentes viajan en autobús y disponen de mapas con horarios estrictos para guiar sus actividades y coordinar la presencia en la parada del autobús en momentos críticos con la llegada del transporte público. La intervención se realiza cinco veces a la semana, tres veces por turno, durante 6 meses.