La estrategia prevé un enfoque policial inmediato sobre los desórdenes públicos para mejorar el orden físico y social en zonas de alta criminalidad.
El enfoque policial se desarrolla a través de tres componentes:
1) el aumento de las detenciones por delitos menores, incluidas las detenciones por infracciones de orden público;
2) las estrategias de prevención situacional, con el fin de mejorar el desorden en las zonas seleccionadas;
3) las acciones de los servicios sociales, incluidos los servicios de asistencia social como socios de la policía, a la cual ayudan para aumentar el orden social.