Es un experimento de procedimiento justo aplicado en los controles policiales. El objetivo es mejorar la percepción civil de la policía y la ley.
El experimento consta de cuatro componentes necesarios para la intervención en los controles por exceso de velocidad:
1) neutralidad;
2) confianza;
3) participación; y
4) respeto/dignidad.
Durante el acercamiento, los agentes deberían iniciar la interacción aclarando que el objetivo del control de la velocidad es evitar accidentes y salvar vidas, y luego permitir que el conductor exprese sus motivaciones para el exceso de velocidad y sus opiniones sobre el sistema de control del tráfico antes de poner una multa.