Es un programa ejecutado por civiles para movilizar a los vecinos del barrio a fin de que ayuden a desarrollar una estrategia comunitaria para prevenir los robos en zonas de alta criminalidad.
La participación de los residentes fue voluntaria y se compartieron recomendaciones sobre técnicas para proteger las viviendas, como cerraduras, alarmas e iluminación exterior; retirada de vallas para aumentar la visibilidad y cuidados especiales durante las vacaciones. También se animó a los residentes a utilizar cámaras y a colocar una pegatina en sus casas para indicar que estaban protegidas.