Es un programa de prevención escolar para niños/as con trastornos conductuales y sus padres. El objetivo es reducir los comportamientos problemáticos y promover el comportamiento prosocial. La intervención se lleva a cabo durante nueve meses a través de 38 sesiones grupales.
El grupo de niños/as participa en 23 reuniones para desarrollar habilidades básicas de comunicación, reconocimiento de emociones, formas apropiadas de controlar la ira y habilidades reflexivas para resolver problemas.
Los padres asisten a 15 sesiones, centradas en manejar el comportamiento problemático de sus hijos/as, elogiar el buen comportamiento, resolver problemas familiares y construir cohesión familiar. Los componentes de padre e hijo/a de esta intervención están integrados, ya que el mismo terapeuta dirige ambos grupos y hay una superposición significativa de los problemas abordados.