Se trata de un programa de acogida para las víctimas de agresiones sexuales que se lleva a cabo en hospitales y clínicas comunitarias.
Los cuidados son prestados por enfermeras especialmente formadas para ofrecer servicios psicológicos, médicos y forenses completos, como asesoramiento, atención en caso de crisis, apoyo emocional, atención sanitaria, detección de enfermedades de transmisión sexual, antibióticos para enfermedades de transmisión sexual, pruebas de embarazo y anticoncepción de emergencia, detección y tratamiento de lesiones y recogida de pruebas médicas forenses.
El equipo sanitario actúa conjuntamente con la policía y la fiscalía para realizar consultas continuas y, si el caso llega a juicio, puede participar como perito.