Se trata de un programa de justicia procedimental para la formación de agentes de policía con alto riesgo de relacionarse negativamente con los civiles. El objetivo es reducir la frecuencia con la que las actitudes policiales se consideran injustas o inapropiadas.
La formación busca ralentizar la reacción y mejorar el procesamiento de la información de los policías durante sus encuentros con los ciudadanos.
El programa tiene dos componentes:
1) la notificación, en la que se hace un seguimiento de las interacciones inapropiadas de los agentes seleccionados; y
2) el compromiso, en el que los supervisores animan a los agentes a reflexionar sobre las interacciones y los errores y consecuencias de las mismas.