Una evaluación de impacto concluyó que el programa provocó una disminución del 10,2% en el número de homicidios en el estado de Espírito Santo entre 2010 y 2014.
El estudio mostró que si no fuera por la política adoptada, el número de homicidios habría aumentado un 29% entre 2010 y 2014.
El estudio recurrió al método de control sintético, utilizando como variables de control diversos indicadores económicos y demográficos de los estados brasileños [1].