Un estudio controlado aleatorizado (RCT, por sus siglas en inglés) descubrió que las mujeres atendidas por el programa sufrían menos violencia de pareja. Sin embargo, no hubo cambios en las relaciones sexuales sin protección con parejas no maritales ni en la incidencia del VIH en la comunidad [1].
Hubo un descenso del 55% en la incidencia de la violencia de pareja, y las mujeres declararon haber observado un comportamiento menos controlador por parte de sus parejas.