Es una intervención cognitivo-conductual para niños/as víctimas de experiencias traumáticas y sus padres. El objetivo es ayudar a reducir los síntomas de estrés postraumático, la depresión y la ansiedad experimentadas por los niños/as.
El programa se lleva a cabo durante la jornada escolar en sesiones grupales e individuales, con participación de los padres. Ofrece psicoeducación, entrenamiento de relajación, reestructuración cognitiva, resolución de problemas, comportamientos positivos y estrategias de intervención enfocadas en las situaciones traumáticas.