Es una intervención policial centrada en los robos de vehículos en puntos conflictivos de “tiempo mínimo”. Para la definición de los puntos calientes se consideraron las zonas en las que se produjeron dos robos de vehículos en un intervalo máximo de 14 días dentro de un radio de distancia determinado.
Los agentes de policía aplicaron estrategias de patrullaje selectivo y contacto con las posibles víctimas y los infractores durante los 14 días posteriores al registro de los sucesos. Los analistas hicieron un seguimiento de la actividad delictiva en los puntos conflictivos y actualizaron los informes hasta que la zona estuvo libre de delitos durante un período continuo de 21 días.