Una evaluación de impacto constató una reducción significativa de la inasistencia a la escuela y un efecto positivo en las medidas de reacción de los jóvenes ante situaciones relacionadas con el uso de drogas, la escuela, el futuro y los ancianos. Sin embargo, no hubo impacto en la frecuencia del uso de sustancias psicoactivas ni en el bienestar general de los niños/as [1].
El estudio tuvo un diseño experimental controlado y aleatorizado, y se realizó entre 1991 y 1994, con estudiantes de 6.º grado de tres escuelas urbanas de Filadelfia y Pensilvania [1].