Se trata de un servicio que ofrece un conjunto de programas y actividades de prevención e intervención temprana que tienen en cuenta las cuestiones de género y que abordan los múltiples factores de riesgo de la participación de las adolescentes en el sistema judicial, como el fracaso académico, el ausentismo escolar crónico y el abandono de los estudios.
Sigue una orientación de atención al trauma y a la aparición de problemas de comportamiento asociados y prioriza la formación de un entorno de apoyo que preste atención a los puntos fuertes de las adolescentes más que a sus debilidades.