Este programa consistió en la instalacion de un sistema de videovigilancia implementado en algunas zonas de la ciudad de Montevideo, a partir de marzo de 2013.
Las acciones de funcionamiento del sistema consideraron:
1) monitoreo continuo de las cámaras, realizado por policías ubicados en una central de monitoreo, que combina tecnología de videovigilancia con una acción de respuesta de patrullaje policial;
2) comunicación y articulación directa desde el centro de vigilancia con una patrulla móvil que vigila la zona y que, al momento de observar un delito, se traslada de inmediato al lugar afectado;
3) en caso de movimientos sospechosos, el centro de monitoreo puede seguir a la persona a través de cámaras, capaces de hacer zoom y girar 360 grados, antes de decidir si contactar o no con el patrullaje móvil del área.
La respuesta promedio a una comunicación sobre un delito es de 5 minutos. Cuando la policía llega a tiempo para arrestar al infractor, la grabación de video se convierte en parte del material probatorio.