Es un programa para el tratamiento de personas privadas de libertad con abuso de drogas. Es una adaptación del modelo de comunidad terapéutica, más flexible y personalizado, y menos intenso, que tiene por objetivo reducir el uso de sustancias y la reincidencia.
El programa se desarrolla en una galería específica, con los participantes separados de la población general de internos. El tratamiento incluye terapia de grupo, terapia individual, monitoreo de la salud mental y gestión de medicamentos, y se puede seguir después de la liberación del sistema penitenciario. En este caso, los egresados son acompañados durante seis meses por el centro de salud mental comunitario y por agentes de libertad condicional.