Es un programa de tutoría para niños/as y adolescentes de 8 a 17 años en riesgo de abandono escolar o fracaso académico debido a problemas personales, familiares y/o comunitarios. El objetivo es reducir los factores de riesgo que afectan a los beneficiarios, mejorar las habilidades socioemocionales y vocacionales, fortalecer los lazos comunitarios y proporcionar oportunidades de crecimiento incluso en situaciones de vulnerabilidad.
El programa busca crear relaciones directas y a largo plazo entre adultos y jóvenes que no tienen referencias adultas positivas y ofrecer nuevas oportunidades de crecimiento gracias a la mejora del rendimiento escolar, las prácticas de salud y bienestar, y las habilidades para la autosuficiencia.
Los participantes son derivados al programa por docentes, trabajadores sociales, oficiales de policía, el consejo tutelar, tribunales juveniles o servicios de salud mental. La tutoría tiene lugar una vez por semana durante al menos un año e incluye reuniones grupales con otros jóvenes y sus tutores tres veces al mes.