Es un programa para niños/as que están en transición de la escuela primaria a la escuela secundaria para prevenir el abuso de sustancias y reducir el comportamiento agresivo.
La intervención se lleva a cabo durante 16 meses, y aborda los principales factores predictivos para el abuso de sustancias, como la falta de competencias sociales, la falta de autorregulación y el autocontrol, y el escaso involucramiento de los cuidadores con la escuela.
Estos temas se discuten en dos tipos de componentes:
1) componente infantil: enfatiza las técnicas de resolución de problemas y la gestión de conflictos, los mecanismos para enfrentar situaciones, el apoyo social positivo y el desarrollo de habilidades sociales;
2) componente de los padres: se enseñan habilidades para que los cuidadores puedan manejar el estrés, identificar los comportamientos disruptivos de los niños/as, corregir y recompensar efectivamente a sus hijos/as, establecer estructuras de comunicación efectivas y administrar el comportamiento infantil lejos de casa.
Además de este modelo, existe una versión universal del programa, conocida con el nombre de Cómo Afrontar la Transición a la Escuela Secundaria, que se lleva a cabo a través de reuniones de padres y reuniones de inserción de docentes para promover la participación escolar en el hogar, abordar las preocupaciones de los padres sobre la transición futura a la escuela secundaria y abordar los cuatro predictores identificados en el uso de sustancias.