Es un programa de trabajo en prisión mediante formación práctica para que los reclusos tengan más posibilidades de encontrar empleo en el sector de la construcción tras su salida de la cárcel.
Son elegibles para el programa quienes:
1) están en establecimientos de seguridad mínima;
2) no tienen ninguna contravención, cargos por delitos menores o acusación de delitos graves;
3) no han hecho intentos de fuga en los últimos cinco años;
4) no tienen antecedentes de delitos sexuales;
5) no tienen violaciones de disciplina en los últimos seis meses que resulten en segregación o encarcelamiento prolongado;
6) no representan un riesgo para la comunidad;
7) tienen una actitud positiva; y
8) son físicamente capaces de realizar el trabajo.
Los equipos de trabajo están formados por hasta 10 internos que se alojan en centros penitenciarios locales para tener mejor acceso a la comunidad en la que trabajan.