Es un programa de reinserción laboral para personas privadas de libertad, que apunta a ampliar las oportunidades de inserción en el mercado laboral después del cumplimiento de la pena privativa de libertad.
Hay tres modelos para llevar adelante el programa:
1) en el modelo empleador, las compañías del sector privado se implantan dentro de las unidades de prisión, y los internos elaboran productos para la venta en mercados abiertos;
2) en el modelo de cliente, las instalaciones de producción están disponibles y administradas por unidades de prisión, y brindan bienes y productos a empresas privadas; y
3) en el modelo de la fuerza laboral, los reclusos son supervisados por empresas privadas, pero se consideran empleados del sistema penitenciario.