Es un programa para asistir a las personas encarceladas por primera vez por conducir bajo los efectos del alcohol, para reducir las tasas de embriaguez al volante.
Estos infractores primerizos son encarcelados durante 28 días en un centro de seguridad mínima y reciben un tratamiento multicomponente culturalmente adaptado.
Hay nueve componentes específicos del tratamiento:
1) uso, abuso y dependencia del alcohol;
2) salud y nutrición;
3) efectos psicológicos del abuso de alcohol;
4) conciencia de beber y conducir;
5) gestión del estrés;
6) establecer objetivos para el futuro inmediato;
7) problemas familiares y alcohol;
8) violencia doméstica;
9) prevención del VIH/SIDA.