Una evaluación de impacto evidenció que las cámaras corporales llevadas por el agente de policía redujeron alrededor del 61,2% de los episodios de escalada de violencia policial (uso de la fuerza, esposas, etc.) y mejoraron la calidad de los informes policiales y la precisión de los informes de los agentes [1].
El estudio tuvo un diseño experimental con una muestra de 150 policías asignados al uso de la cámara corporal y 300 policías en el grupo de control, sin utilizar la herramienta. El estudio abarcó cinco comisarías ubicadas en diferentes municipios del estado de Santa Catarina [1].