Es una intervención de alcance universal aplicada en las escuelas, que se centra en estudiantes de educación primaria, para promover la prevención de la violencia y el aprendizaje social y emocional positivo.
El programa ayuda al equipo escolar a realizar actividades de mediación entre pares, y talleres de capacitación para padres. Los estudiantes aprenden escucha activa, asertividad, negociación y resolución de problemas a través de métodos como dramatización de roles, entrevistas, discusiones en grupos pequeños y debate de ideas.
Las clases están organizadas en unidades de habilidades, con un formato de taller, y diseñadas para durar de 30 minutos a 1 hora.