Es un programa escolar de entrenamiento para el manejo de la ira y la agresividad para niños/as y adolescentes, especialmente aquellos en situaciones de riesgo, con problemas de comportamiento y de desempeño escolar. El objetivo es prevenir y reducir los comportamientos violentos a partir del reconocimiento de las emociones y el aprendizaje de técnicas alternativas para la resolución pacífica de conflictos.
El programa es implementado diariamente o dos veces por semana por docentes, voluntarios capacitados, consejeros vocacionales y practicantes con formación docente.
La intervención consta de 16 sesiones integradas al entorno de aula y sigue tres fases:
1) reconocimiento de la ira y la agresividad en la comunidad;
2) manejo y reducción de comportamientos agresivos y violentos; y
3) desarticular reacciones agresivas y violentas de otras personas.