Es un programa escolar implementado en el aula, a través de tres componentes:
1) aumentar la conciencia de lo que significa el acoso escolar;
2) enseñar habilidades de protección para lidiar con el acoso escolar y resistir la victimización;
3) ayudar a las posibles víctimas y crear un clima escolar positivo.
La intervención se lleva a cabo durante tres años. En el primero, un docente aplica siete sesiones de 30 a 45 minutos una vez por semana; el segundo y el tercer años se dedican al reforzamiento de los contenidos y habilidades aprendidos en el año inicial.