Es un programa escolar de prevención dirigido a estudiantes de enseñanza secundaria con alto riesgo de abandono escolar. El objetivo es mejorar el rendimiento y la asistencia escolar, reducir el uso de sustancias psicoactivas y mejorar la autorregulación emocional.
El programa se enfoca en adolescentes con bajo rendimiento académico, baja asistencia escolar, síntomas depresivos, ideación suicida y abuso de drogas. La intervención se integra al currículo escolar y se implementa diariamente durante seis meses, centrándose en el desarrollo de habilidades bajo la supervisión de un adulto y con apoyo comunitario.
La participación no es obligatoria, pero los estudiantes invitados que aceptan participar en el programa reciben créditos complementarios.